Artículo «Envejecimiento activo en la pandemia del Covid-19. Reseteando el envejecimiento» de Mayte Vázquez Resino, actual vocal de la A.E.P.G

Artículo «Envejecimiento activo en la pandemia del Covid-19. Reseteando el envejecimiento», de la actual vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española de Psicogerontología publicado para Geriatricarea, el portal para profesionales del sector geriátrico.

Mayte Vázquez Resino, actual vocal de la Junta Directiva de la A.E.P.G.

«Envejecimiento activo en la pandemia del Covid-19. Reseteando el envejecimiento»

(Geriatricarea, Diciembre 2020)

 

“La vejez es la parodia de la vida, mientras que la muerte transforma la vida en destino: en cierto modo, la conserva, dándole la dimensión absoluta. La muerte acaba con el tiempo”
Simone de Beauvoir

1.- Introducción

Este documento va dirigido de manera especial a las personas mayores que viven solas, ya sea de manera opcional o sobrevenida, y esta pandemia les ha sorprendido en sus domicilios habituales, en sus hogares. El foco dirigido a personas mayores que viven y conviven con parte de su familia extensa es “algo distinta”, aunque la sensación de angustia y sentimiento de soledad, haya sido la misma en muchos aspectos de la experiencia.

Deseo realizar este apunte en la introducción, porque a través de mi voluntariado personal es lo que he vivido y sigo viviendo, con las personas a las que acompaño, desde el inicio ya hace ocho meses de esta pandemia, a través de los medios tecnológicos a nuestro alcance y por ello dedicado a todos ellos, que con sus fortalezas, habilidades y grandes ejemplos nos han enseñado y siguen enseñando cada día.

La finalidad y el objetivo es constatar que se puede seguir “creciendo” a pesar de las adversidades que surgen, porque como bien nos decía Victor Franlk –(psiquiatra austriaco, 1905-1997), lo esencial e importante en la vida es la conciencia de libertad que tenemos para hacerlas frente, de la manera más adecuada, coherente y adaptativa posible.

El envejecimiento de la población es un éxito o logro de la salud en general y de la salud pública en particular

2.- Envejecimiento saludable: Conceptualización y Modelos

El envejecimiento de la población es un fenómeno que hemos de contemplarlo como un éxito o logro de la salud en general y de la salud pública en particular, convirtiéndose en un gran reto para el sistema sanitario y para la sociedad, en estos momentos. En la actualidad, España es el país de Europa con una mayor esperanza de vida y el segundo país a nivel mundial tras Japón, un objetivo al que se ha llegado en gran medida a través de las estrategias sanitarias que se han venido incorporando en las últimas décadas según queda constancia en el Tercer Informe sobre Demografía publicado por la Comisión Europea de Estadísticas (Eurostat).

Se puede conceptualizar el envejecimiento activo y con éxito, siendo emocionalmente sano, sabiendo apreciar el presente, ajustándose a cada momento, adaptándose al entorno y por supuesto desarrollando un enfoque relajado y optimista. El enfoque vital, que más prevalece en dicha concepción, es el modelo biopsicosocial, donde se potencia todas las capacidades de la persona desde esos tres ángulos, de manera equilibrada y exitosa (Fernández-Ballesteros, 2009).

La sociedad actual refleja una visión negativa de las personas mayores, convirtiendo el concepto de mayor en sinónimo de enfermo y dependiente y donde cumplir años se asocia a un declive físico, unas capacidades cognitivas mermadas, lo cual provoca situaciones de aislamiento social, soledad y por ende de desequilibrio emocional, con connotaciones más negativas que positivas.

Otros autores convienen en el interés de prepararse para envejecer bien y subrayan la importancia de la cultura, la apertura de espíritu, la diversificación de actividades desde antes de la vejez, para romper con la rutina, ser activo, abierto a los demás y preparar una vida con sentido, donde los factores de protección como los recuerdos de la infancia desarrollan dicha resiliencia.

La Fundación Ibsen sobre estudios realizados, afirman que un proyecto de vida “rico” es aquel que desarrolla recursos como el interés por los demás, curiosidad, vida relacional, elección de distracciones, haciendo todo ellos elementos integrantes del carácter que identifica a la persona mayor resiliente y adaptativa.

En un artículo muy interesante, “Un modelo de resiliencia: los centenarios”, Michel (1998) indica otro factor protector: la espiritualidad, ya que existe una relación entre la religiosidad y la salud física o enfermedad, de hecho el sentimiento de que la vida sigue después de la muerte hace a las personas conscientes de su finitud, cuando se acercan al final de la vida, de llenarlos de ese “realismo de la esperanza”.

3.- Fragilidad en la pandemia. Erradicando estereotipos. (Resiliencia)

La pandemia del Covid-19 se desata en China en diciembre y llega a España en febrero; como ya hemos descrito España, es un país altamente envejecido con una tasa de personas mayores de 65 años próxima al 19% de la población (8.764.204) y de ellas, un 4% (aproximadamente 366.633) viven en residencias de las cuales, solo el 27% tienen titularidad pública, de esta manera el porcentaje de letalidad promedio en España según la Red de Vigilancia Epidemiológica a primeros de abril, es de una letalidad total promedio del 6,3% pero es que, ha llegado a ser de un 22% para mayores de 80.

En este punto, habría que indicar, al hilo del Covid-19, que la OMS acaba de publicar un documento en el que endorsa la declaración de que la próxima década (20-30) será dedicada al “Envejecimiento Saludable”. Como lleva insistiendo desde 2015, la OMS está modificando el concepto de envejecimiento activo (que emerge del II Plan Internacional de Acción sobre Envejecimiento, Madrid, 2002) transformando –un concepto ampliamente productivo- en otro clásicamente biomédico “envejecimiento saludable, es decir la incidencia en el desarrollo y combinación de las capacidades físicas y mentales del individuo” que requiere un estudio exhaustivo, donde la Psicología tiene mucho que decir y explorar ante esas capacidades que inciden en dicha salud emocional exitosa.

Dichas capacidades, conductuales y psicológicas, se han puesto en marcha en esta pandemia, formando un entramado complejo de interacciones bio-psico-socioambientales, donde la persona mayor, en muchos momento de esta crisis, no sólo se ha adaptado, sino que se ha renovado, reciclado y ha contribuido a poder mejorar sus propias condiciones de vida, en una palabra, muchos mayores sin deterioro cognitivo, no sólo nos han enseñado a valorar y aceptar, sino que han salido fortalecidos de sus propias experiencias, eso se denomina resiliencia, y forma parte de estos aspectos del envejecimientos exitoso emocional.

4.- Principales vulnerabilidades de las personas mayores en la Pandemia.

  • La ansiedad y el miedo

Como comentábamos al inicio de este texto, estas emociones pueden sentirse igual, estando sólo que acompañado, ya que son emociones que surgen de la sorpresa y la incertidumbre, pero se intensifican más, si no tenemos con quien compartirlas. Estas emociones surgen, por un lado por el aspecto sorpresivo y no anticipado o prevenido adecuadamente de esta situación sobrevenida mundialmente y, por otro lado, por lo desconocido que resulta esta experiencia para todos.

La ansiedad y el miedo se pueden presentar en forma de “bloqueos” (ej: me cuesta centrarme en lo que hago, tengo dificultad para tomar decisiones); evitación a contactos y contagios, aumentando la espiral de aislamiento, y la hipervigilancia a todo lo que pueda representar una amenaza con niveles elevados de activación que pueden traducirse en dificultades para iniciar o mantener el sueño, agotamiento, pesadillas, etc. Estas emociones son adaptativas a la situación que estamos viviendo, pero se han acusado más en las personas mayores, por su gravedad al presentarse con patologías previas.

En este sentido, el miedo es una emoción que nos avisa de un posible peligro (contagio por Covid-19) y nos lleva a movilizar los recursos para hacerle frente. En niveles medios de intensidad, el miedo es completamente beneficioso. Se convierte en disfuncional cuando esta emoción se produce por defecto o por exceso, pudiendo llevar al bloqueo o al aislamiento disfuncional.

  • Soledades y aislamiento

Una de las consecuencias del Covid-19 ha sido agravar la soledad no deseada de las personas mayores, convirtiéndolo en un problema global de salud pública. No olvidemos como describe la soledad, la Fundación Pilares cuando destaca que “hay más posibilidades de sentirse solo si no se tiene compañía, pero no necesariamente esto va de la mano”, porque “se puede sentir uno solo estando rodeado de gente”.

Otro aspecto destacable en esta pandemia es la dificultad de acceso a las nuevas tecnologías, así como la discriminación que se ha producido en algunos casos en el acceso a la atención sanitaria, y por ello la importancia de seguir trabajando en políticas “contra la soledad” o estrategias de éxito como la prevención y la colaboración, que conforman el tejido del apoyo social.

De hecho, nada hubiera sido igual en esta pandemia, para todas estas personas que viven y se sienten solas, sin el fomento del papel del voluntariado. Miguel Ángel Cabra de Luna, de Fundación ONCE, destaca el papel de las asociaciones del sector, como “un elemento esencial de socialización para estas personas”, no solo por ofrecer el apoyo físico y ayuda funcional, sino el apoyo psicológico y emocional, tan necesario en esta crisis. Una conclusión a la que ha llegado la Organización de voluntariado a personas mayores “Grandes Amigos”, es la de que hay que resetear el envejecimiento en España. Repensarlo, reconstruirlo… para las personas mayores de hoy y para las del mañana. “El rediseño del modelo de cuidados, las residencias, la soledad de las personas mayores o la discriminación edadista ya eran cuestiones inaplazables mucho antes de que el covid-19 llegara a nuestras vidas, y ahora, la pandemia las ha convertido en prioridades aún más acuciantes.

5.- Recursos y fortalezas de afrontamiento en la pandemia para el desarrollo de un envejecimiento saludable

Siempre en base al modelo de atención a la persona, capacidades e historia de vida, resaltamos:

– Importante el mantenimiento de rutinas o el ajuste de las nuevas a aquellas que ya desarrollaba con anterioridad al confinamiento. Esto reducirá la desorientación y la sensación de falta de control

– La actividad física, la alimentación sana (ricos en betacarotenos) y el sueño reparador, forman parte de ese vértice biológico que conforman la buena salud. Por lo cual propiciar un programa de rutinas con actividades diarias de actividades como yoga, paseos por la casa o estiramientos en la silla, producen muy buenos resultados.

– Dentro de ese programa de tareas y rutinas diarias y semanales, establecer actividades lúdicas y de ocio adaptadas a sus capacidades, fortalezas, educación y línea de vida: lectura de libros, películas que hace tiempo que no se veían y comentarlas posteriormente por teléfono con los amigos y vecinos.

– Ayudarles a reconstruir su vida dando sentido y resignificando toda su historia vital: reminiscencias y recuerdos vitales, como ver las fotografías gratificantes en los álbumes de momentos vividos y revivir y describir esas escenas, expresando lo que se siente al hacerlo.

– Fomentar la red de apoyo: llamar cada día a un amigo o familiar del listín telefónico.

– Acompañarles en la gestión de sus pensamientos y creencias en la adaptación a la nueva situación, de acuerdo a sus necesidades, aquí es básica la comunicación y la importancia de la escucha activa y el establecimiento de silencios, en las conversaciones diarias que se vayan desarrollando, incidiendo en la evolución positiva de las mismas.

– Estimulando la agilidad cognitiva, desarrollando la creatividad, curiosidad y apertura a la belleza: sopas de letras, Montessori, Mandalas., etc.

– Desarrollando y regulando la inteligencia emocional: al final del día describir en un diario las emociones experimentadas y las sensaciones en el cuerpo, legitimando todas ellas.

– Desarrollar Fortalezas Personales, de acuerdo a su educación y cultura: espiritualidad, aceptación, agradecimiento y perdón, entre otras, a través de los diálogos personales diarios y la escritura de cartas o narraciones manuscritas.

– Ayudar a la práctica del Mindfulness visualizaciones o ejercicios de relajación y respiración, que ayuden a disminuir la activación fisiológica.

– Si han sufrido una pérdida (de la pareja, hijos, amigos…), es esencial acompañarles en la elaboración del duelo, respetando su sensación de vacío y facilitando su expresión emocional

6.- Conclusión

Con estas pautas, lo que intentamos es dejar constancia y seguir ayudando a envejecer de manera exitosa, aunque sea sólo con la escucha. Está en nuestra mano desarrollar emociones positivas, así como estrategias de afrontamiento positivas abiertas a la experiencia: autoeficacia, autocontrol, espiritualidad, optimismo, etc., e intentar mantener un funcionamiento cognitivo, físico y social sano, que contribuyan a dar sentido al día a día, desde la aceptación y el compromiso. Sin duda, nadie lo expresó mejor que el gran pediatra Robert Debré, fallecido a los 96 años, quien al final de su vida decía: “Cada mañana me obligo a vivir, cada noche me felicito por haber vivido”.

El objetivo es cambiar esa visión de pérdidas por ganancias, de ensalzar los éxitos y no los fracasos, de resaltar la experiencia vital y no el sufrimiento y por ello lo importante es concienciar, prevenir y educar en el desarrollo de esa capacidad emocional. Y por último y a nivel social, es fundamental concienciar al resto de la sociedad de no fomentar el aislamiento y la estigmatización. Se debe seguir ampliando la visibilidad y el respeto a estas personas que ya han pasado, y superado, muchos acontecimientos adversos a lo largo de su existencia y tanto nos han enseñado. Sigamos agradeciendo una vida de sacrificio y aprendiendo de ellos cada día. “El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente” Susan Sontag.

 

Bibliografía

Fernández-Ballesteros, R. (2009). ENVEJECIMIENTO ACTIVO. CONTRIBUCIONES DE LA PSICOLOGÍA. Pirámide: Madrid
Fernandez-Ballesteros, R. (2017). Active Versus Healthy Aging: a Step Backwards. Recuperado de http://encage-cm.es/wp-content/uploads/2016/12/Fernandez-Ballesteros-2017-H-andAAgingOAJGGM.MS_.ID_.555558.pdf
OMS (2002). Envejecimiento activo. Un Esquema político. Ginebra. OMS.
OMS (2015,2018). Informe sobre salud y envejecimiento. Ginebra. OMS
Red de Vigilancia Epidemiológica ISC-CNE (Abril 2020). Informe sobre la situación de COVID-19 en España. Recuperado de https://cnecovid.isciii.es/

Webgrafía:

Las medidas de la pandemia agravan la fragilidad del envejecimiento. Recuperado de https://www.eldia.es/sociedad/2020/10/02/medidas-pandemia-agravan-fragilidadenvejecimiento/1113713.html
Lecciones de vida para gestionar el envejecimiento social. Recuperado de https://www.bbvaopenmind.com/economia/economia-global/lecciones-covid-para-gestionarel-envejecimiento-sociedad/
Re-envejecimiento ¿Cómo nos gustaría envejecer). Recuperado de: https://grandesamigos.org/

 

Ver artículo de Geriatricarea aquí

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