Artículo “Psicogerontología Hecha Realidad” de los psicogerontólogos y emprendedores del Centre de Día Vincles

La A.E.P.G  en su misión de promocionar el valor de la  figura del psicogerontólogo apuesta por la visibilización de las amplias competencias de este profesional, entre las que se encuentran la implementación y gestión de centros destinados a personas mayores dentro del modelo de atención centrada en la persona.

En esta ocasión, los psicogerontólogos y emprendedores del Centre de Dia Vincles escriben este artículo para la A.E.P.G en el que abordan la situación actual de las necesidades asistenciales de las personas mayores en España y repasan las dificultades que han encontrado como emprendedores de un centro de día aunque de la mano de los éxitos alcanzados y de las importantes satisfacciones que reciben con su labor diaria.   

“PSICOGERONTOLOGÍA HECHA REALIDAD”

CARLOS DEL RÍO y SÒNIA SHAH

Centre de Día Vincles

Con los cambios que tienen lugar a principios del s. XXI, las disciplinas científicas dedicadas a la investigación e intervención sociosanitaria ponen de manifiesto la necesidad de movernos del paradigma biomédico imperante, a un nuevo marco bio-psico-social. Un nuevo marco que aborde mejor la complejidad del ser humano.

En España, las disciplinas gerontológicas también se hacen eco y es en este contexto donde se reconoce mediante lo legal y administrativo la necesidad de contar con la figura del psicólogo en los recursos de atención a mayores dependientes. Desde luego, la licenciatura del psicólogo -esencialmente generalista- poco aporta a las necesidades específicas del sector. Aparece así la necesidad de especializar al psicólogo en las estructuras de pensamiento, cambios cognitivos y necesidades psicológicas propias del envejecimiento. Figuras como Carme Triadó, catedrática de la Universidad de Barcelona, ponen en marcha el Máster Interuniversitario en Psicogerontología, en coordinación con Universidades con tanta tradición como son las de Salamanca, Santiago de Compostela y Valencia._MG_6743

Sònia Shah y Carlos del Río son en 2014 dos exalumnos de dicho Máster que deciden reencontrarse para emprender juntos. La idea fue poner en marcha un recurso que, en primer lugar, atienda las necesidades psicológicas vinculadas al envejecimiento y que, en segundo lugar, resuelva problemas terriblemente arraigados en la mayoría de equipamientos de atención a mayores dependientes: Esto es, el primer centro de día de mayores de Barcelona creado y gestionado por psicogerontólogos. Centre de dia Vincles, per a gent gran, abre sus puertas el verano de 2015.

¿Por qué un centro de día?

Las encuestas al perfil de población que nos ocupa, revelan indiscutiblemente que la mayoría de personas quiere envejecer en su casa (Libro Blanco de la Dependencia, IMSERSO, 2013) [1]

Los estudios manifiestan que las personas mayores desean ser cuidadas en su entorno familiar. GRAFICA1En la “Encuesta mayores”, publicada por el IMSERSO en 2010, se afirma que el 87% de los mayores en España prefieren vivir en su casa y ser cuidados por su propia familia (en un 63% de los casos). A fin de hacer esto posible, es necesario que cuidar de un familiar sea una opción y con tal de que el cuidador no profesional tenga la posibilidad de cuidar en casa con una buena calidad de vida es preciso disponer de servicios de soporte.

Por otra parte, en Cataluña la mayoría de personas que solicitan ayudas al sistema público de ayudas a la dependencia son encajadas, según valoración técnica, en situaciones de dependencia de intensidad leve-moderada. Esto era así en 2015 y continúa la misma distribución de acuerdo con los datos de diciembre de 2017 (los más recientes). El 73’19% de esta muestra, que puede ser representativa de la población mayor dependiente general –más de medio millón de personas -, se corresponde con personas que típicamente pertenecen a perfil de usuario de centro de día. Esto es, una persona que necesita asistencia, supervisión o acompañamiento en diversos momentos del día para sus actividades de la vida diaria, pero no precisa de atenciones especiales que justifiquen la salida del domicilio siempre que disponga del apoyo familiar y comunitario oportuno.

GRAFICA2

[2]

Por último, las necesidades psicológicas del envejecimiento (pertenencia y filiación en un grupo social de referencia, sentimiento de autonomía y competencia, principalmente relevantes al caso) también van en consonancia con lo que puede aportar un centro de día de mayores.

En conclusión, el centro de día supone frecuentemente la mejor opción para atender las necesidades de los adultos mayores dependientes. Permite mantener a la persona dentro de su entorno familiar y comunitario, proporciona los beneficios de una instalación que debe ser diseñada para mantener la autonomía, proporciona vínculos sociales significativos y aporta seguridad psicológica a través de un programa de atención individualizado. Al mismo tiempo, puede ser un espacio de soporte, formación y socialización del cuidador, que a menudo se encuentra sobrecargado.

Dificultades de la puesta en marcha

Sin duda, la experiencia de emprender en un centro de día es farragosa. Al ya de por sí tedioso proceso de creación de una empresa, se añaden las especificidades propias del recurso. Por un lado, como cualquier actividad que requiera de un espacio físico para desarrollarse, debe diseñarse de acuerdo a las normativas vigentes en materia de seguridad y sostenibilidad – electricidad, climatización, incendios, residuos, básicamente-. Por otro lado, el espacio debe promover el aprovechamiento y desarrollo personal del usuario independientemente de su condición física – cumplir la normativa de accesibilidad, propia de la comunidad autónoma donde se emplaza el recurso- . Finalmente, el recurso debe contar con unas características propias de la actividad – salas principales con luz natural, suelo antideslizante, ratio de cámaras higiénicas en función de número total de usuarios, ratio de personal, etc.- En cualquier caso, las normativas están al alcance público y el hecho de cumplir con ellas o no es cuestión de tener en cuenta todos los factores que están implicados en ello.

Para nosotros, probablemente la parte más complicada haya sido generar un sentimiento de confianza a nivel comunitario. No sólo en la población diana – potenciales usuarios y sus familiares – sino también entre las distintas entidades sociales y sanitarias de nuestra zona de influencia – equipo sanitario de los ambulatorios, agentes sociales, entidades vecinales, etc. -. Al fin y al cabo, un centro de día es un servicio que conlleva gran responsabilidad. Nosotros no dejamos de ser dos treintañeros, psicólogos, que abren un centro nuevo en el barrio y sostienen ser diferentes a los ya existentes. FB_IMG_1523457628600

En este sentido, también podemos recoger una idea que, casi dos décadas después de la implantación de la figura del psicólogo en la residencia todavía sigue percibiéndose: ¿Cuál es el papel del psicólogo?; ¿Para qué sirve el psicólogo?

En añadido, hay que destacar el hecho de que los centros de día existentes – los que no son de gestión enteramente pública – no siempre tienen viabilidad económica garantizada. La mayoría se encuentran integrados en espacios residenciales y no cubren un porcentaje de la capacidad que anime a invertir tan sólo en ese sector del equipamiento. Además, en términos socioculturales, la comunidad tiene mucho más asimilada la posibilidad de tener a una persona a tiempo completo cuidando del adulto mayor o el prototípico traslado a residencia. Desde luego, personas sin recursos económicos deberían pensárselo dos veces antes de emprender en un proyecto que puede afectar a su situación financiera  durante años si no sale bien.

Hace años que la Generalitat de Catalunya dejó de concertar plazas tanto en residencias como en centros de día, esto implica crear un centro totalmente privado, sin listas de espera de clientes ni ayudas económicas para la empresa ni para los futuros usuarios. Con lo cual, tuvimos que remover cielo y tierra para conseguir recursos económicos ya fuera a través de bancos, familiares y/o amigos; todo esto para poder iniciar la reforma y adaptación del local, pagar el alquiler, permisos/licencias, impuestos asociados y subsistir durante el tiempo que el centro no generara ingresos económicos. Hasta que pudimos asignarnos la primera nómina pasaron muchos meses. Durante ese tiempo, pudimos conseguir la acreditación del centro para que, por lo menos nuestros usuarios, pudieran cobrar la prestación económicamente vinculada por la ley de dependencia.

Fueron meses muy duros, trabajando entre 12 y 14h diarias con mucho estrés, frustraciones, inseguridades…

A pesar de todo el riesgo que imaginábamos que comportaría el hecho de abrir un centro de día, nos ilusionamos y creímos en éste proyecto, nos lanzamos a la piscina asumiendo el resultado que deviniera y tuvimos esperanza durante todo el camino, eso sí, realizando un trabajo constante siempre.

El hecho de ser 2 fue muy importante no sólo para compartir opiniones, juicios y tareas, sino para mantener la motivación y levantarnos el ánimo cuando el otro perdía la esperanza.

Resultado del ejercicio

Llegados a este punto, se hace necesario apuntar que ya llevamos más de 2 años y medio en marcha y que, aun siendo duro, seguimos adelante. Este es un recurso con notoria rotación de usuarios – ciertos aspectos de la persona, como su situación familiar, económica, no son controlables. Tampoco lo son causas accidentales o contextos desfavorables como el que viene dándose con el incremento descontrolado del precio medio de los alquileres- A día de hoy, más de 70 personas y sus familias han confiado en nosotros para generar un cambio en su vida.

Lo más atractivo del proyecto era sacar adelante un equipamiento de atención a mayores dependientes precisamente porque somos psicogerontólogos. Lo que nos sucedió a nosotros es que recibimos casos caracterizados por la presencia de ansiedad y agitación, por tener escasa conciencia de sus patologías o por presentar graves ajustes emocionales a su proceso de pérdida funcional. El enfoque interventivo de nuestro recurso, basado en la autorrealización de la persona, permitió y nos permite integrar personas que no se hubieran vinculado a un recurso que entienda al usuario como un sujeto pasivo sobre el que plantear una intervención más o menos estandarizada.

Esto, a su vez, se hace realidad tras convertir al equipo de trabajo en pequeños psicogerontólogos que tengan muy clara la misión de la organización, la historia personal de cada usuario y los recursos con que cuentan para abordar cada caso. FB_IMG_1523457192890

Es cierto que hay mucho psicólogo que tiene la percepción de que nuestro perfil profesional no está apropiadamente valorado en la sociedad. No obstante, las familias que vienen a consultar por el servicio de centro de día, a menudo tienen un caso que implica síndromes neurodegenerativos y/o alteraciones emocionales. Estas son las que generan trastornos en el sistema familiar que motivan la búsqueda de alguna solución y hemos encontrado que se ha valorado positivamente el hecho de que la dirección del centro estuviera en manos de psicólogos expertos en envejecimiento.

De otra parte, las encuestas de satisfacción que anualmente realizamos entre los familiares, nos retornan un resultado muy interesante en cuanto a la percepción de impacto que ejerce el centro de día sobre su vida. Todos los familiares reportan experimentar algún tipo de influencia sobre la persona o sobre el sistema familiar, ya sea disminución de la sensación de sobrecarga, estimulación de las capacidades de su familiar, mejora del estado de ánimo de su familiar o mejora de la calidad de vida de su familiar. De hecho, el 50% de la muestra – 11 de 22 – en la última encuesta reportaba haber notado mejora en más de uno de los aspectos anteriores.

Conclusiones finales: retos del psicogerontólogo

El trabajo del psicogerontólogo puede ser apasionante para quien lo desempeña. Se trata de un campo abierto, con mucho por avanzar.

En lo motivacional, permite obtener sentimiento de realización al trabajar en base a objetivos concretos – conseguir un determinado resultado sobre algún factor mediante el diseño de una intervención, por ejemplo -. Además, dadas las circunstancias del sector de población al que nos dirigimos, frecuentemente el feedback que obtenemos del cliente es muy positivo, rayando lo afectuoso.

En lo personal, también aporta experiencias que generan frustración y ayudan a desarrollar tolerancia a la misma. Desafortunadamente, no todas las veces que se interviene funciona – precisamente porque, como se decía, hay camino por avanzar – pero eso no implica que se deba abandonar un objetivo a la primera. Por esto es importante poder gestionar la frustración resultante de una acción fallida. Al fin y al cabo se trata de intervenir sobre el bienestar de una persona y es natural que nos sintamos mal si no funciona.

Como decimos, ser psicogerontólogo puede ser apasionante. Pero, para poder ejercer, los que estamos en activo debemos aportar reconocimiento social e institucional a nuestra figura. Para esto, entendemos que se debe incidir sobre 3 ejes diferenciados. El primero, tiene que ver con la constatación de que el psicogerontólogo puede ser el profesional más indicado para coordinar y dirigir equipos de trabajo de este sector. Por conocimientos generales sobre psicología de la personalidad, de los grupos y las organizaciones y por disponer en condiciones normales de una formación más integradora en el abordaje al ser humano. El segundo, debe tener como objetivo la argumentación sólida en relación al beneficio de contar con nuestra figura en este ámbito de trabajo. Para ello, es preciso hacerse con indicadores de validez y fiabilidad que evalúen el impacto de llevar a cabo un diseño de atención planteado desde la búsqueda del bienestar psicológico de la persona mayor. El tercero, tiene que ir dirigido a marcar una diferencia en el día a día de las personas con las que trabajamos, aportándoles una relación con significado. Esto está relacionado con esa suerte de habilidad social que requiere generar una relación de cercanía, confianza y mutuo reconocimiento.

 

[1] Extraído de: http://www.dependencia.imserso.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/libroblanco.pdf
[2] Extraído de: http://treballiaferssocials.gencat.cat/web/.content/03ambits_tematics/10dependencia/dades_dependencia/documents/Llei_dependencia_4tT2017.pdf
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Publicado en: Artículos temáticos, Noticias
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