Ser parte de la Asociación Española de Psicogerontología ha sido para mí una experiencia muy enriquecedora desde Argentina. Valoro especialmente la calidad de sus propuestas, la dedicación de su comisión directiva y agradezco el intercambio en el vínculo entre la AEPG y la Universidad de San Isidro, Plácido Marín – Argentina. Es una comunidad que recomiendo por su calidez, su compromiso y su proyección internacional.